SISTEMAS DE APOYO A LA DECISIÓN

En la gerenciación de negocios, el desarrollo de sistemas de información computarizados que apoyan o pretenden apoyar la forma en que la gente toma sus decisiones, ha estado en operación por muchos años (Silver, 1991). Desde los años 70 ha existido una confluencia de los sistemas de información computarizados (por ejemplo: sistemas de divulgación de información) con operaciones científicas de investigación/manejo (por ejemplo: modelos de simulación y optimización) para producir sistemas de apoyo a la toma de decisiones (SAD). Sólo recientemente los SAD han comenzado a ser usados en el manejo del uso de la tierra. Esto ha sido, principalmente, bajo la forma de sistemas expertos que resuelven problemas usando bases de conocimiento, procesamiento simbólico y técnicas de inferencia. Algunos investigadores en este campo argumentarían que, en términos de definición estricta, los sistemas expertos son diferentes a los SAD en el hecho de que ellos son estructurados para generar soluciones sin la intervención del hombre; hay, sin embargo, muy pocas dudas de que ambos, en un sentido general, proveen un ambiente lógico y explícito para solucionar problemas, a través del cual quienes toman decisiones pueden interactuar.

El enfoque depende de la obtención y ordenamiento lógicos de la información y del conocimiento, y de la comprensión de las relaciones entre los diversos componentes relevantes dentro de la unidad funcional de manejo para la cual la toma de decisión es requerida. El enfoque requiere una forma de pensar sistémica tratando de lograr una comprensión global del fenómeno, permitiendo definir las estrategias de uso de la tierra. El propósito es mejorar la comprensión del fenómeno, y proveer un marco dentro del cual se puedan efectuar juicios acerca de diversas opciones de manejo y uso de la tierra. Esos juicios pueden darse dentro de un rango de metas, tales como viabilidad económica, sustentabilidad, complementariedad, impacto ambiental y aceptabilidad cultural. El objetivo es proveer un sistema de apoyo a la toma de decisiones por el cual las opciones son explícitas y elegidas con una creciente certeza acerca de su resultado.

El uso de los SAD en términos de la ciencia del uso de la tierra (la cual definimos como el estudio integrado de las consecuencias físicas, ambientales, económicas y sociales del uso de la tierra) es un enfoque relativamente novedoso, aunque su aplicación depende de la capacidad para entenderse entre los que manejan la tierra y los consejeros políticos. Los sistemas expertos han sido desarrollados anteriormente por científicos y extensionistas a través del mundo para el control integrado de plagas y para el manejo de un rango de cultivos. Modelos de criterio múltiple, utilizando programación con objetivos múltiples, han sido utilizados también en el planeamiento regional de sistemas agrícolas, en relación a factores tales como insumo de agua y empleo (Amador, 1994). Estos son programas orientados a determinadas metas, dependiendo de un enfoque de sistemas para la obtención, análisis y síntesis tanto de la información “hard”como de la “soft”. También se están desarrollando modelos para sustentar políticas de desarrollo rural (Dent, 1994) y mercadeo (Sierra, Prat, Morgavi y Mossé, 1994).

A medida que se desarrolla la información tecnológica, la demanda de sistemas más complejos de apoyo a la toma de decisiones se va a incrementar. Tales sistemas ofrecen la capacidad de manejar la complejidad asociada a la toma de decisiones, y son esenciales en la formulación de estrategias apropiadas de uso de la tierra que requieren alcanzar un número de metas simultáneamente. Tomemos, por ejemplo, la formulación de una política y estrategia de manejo para aumentar el rendimiento de cereales en una cuenca, incrementando la intensidad de cultivo y el nivel de aplicación de fertilizante, pero sin incrementar los drenajes de N y P hacia el río. Los complejos problemas físicos y biológicos que enfrenta quien debe tomar las decisiones son inmensos. Estrategias de fertilización apropiadas respecto a la forma del fertilizante a usar; momento de aplicación en relación al desarrollo del cultivo y al tiempo para maximizar la absorción por la planta, reduciendo las pérdidas; absorción y transporte de nutrientes en relación al tipo de suelo y drenaje; hidrología; son entre otros apenas algunos de los problemas tecnológicos a enfrentar para desarrollar una estrategia de uso de la tierra en una cuenca dentro de las metas establecidas. Esto debe hacerse antes de evaluar el impacto económico y social de la estrategia a utilizar. 

Similarmente, el rango de puntos que necesitan ser considerados en relación a la transferencia de tierras de la agricultura a la forestación o viceversa son numerosos. Desarrollar sistemas basados en la toma de decisiones, usando tecnología computacional y modelos, asociado con el uso apropiado de gráficos de interface y visualización, tiene el potencial de dirigir problemas de esta índole y conduce a análisis más objetivos de las estrategias de uso de la tierra con respecto a su sustentabilidad. En eI Instituto se han comenzado acciones tendientes al logro de este objetivo, pero aún hay mucho por hacer. De una cosa podemos estar seguros: el ejercicio va a permitir identificar nuevos huecos en nuestro conocimiento básico, y esto va a tener un impacto inmediato en orientar la investigación estratégica que se necesita para proveer información relevante y modelos matemáticos: la elaboración del SAD provee un camino adicional para determinar prioridades de investigación relevantes a las necesidades de los usuarios. La experiencia de otras partes sugiere que la participación de los usuarios en la elaboración de los SAD es importante, influyendo tanto en su estructura como en la generación de información relevante a sus necesidades. Nosotros creemos que la participación del usuario va a ser crucial para la aplicación exitosa de los SAD en la determinación y desarrollo de estrategias de uso de la tierra apropiadas a los recursos disponibles y con los objetivos sociales, económicos y ambientales a ser alcanzados.

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