Cultivo de hojas verdes frescas y orgánicas bajo cobertura de invernadero, listas para su cosecha.

Qué implica la comercialización de los productos orgánicos 

Cambiar las condiciones de producción para conseguir alimentos y productos orgánicos es un factor que atraviesa a las diferentes regiones del mundo. La empresa Agro Sustentable en Argentina ayuda a que los productores modifiquen sus rutinas agrícolas. 

La producción orgánica es consecuencia de los hábitos también marcados por los consumidores quienes buscan productos más sanos que mantengan su calidad. Agro Sustentable trabaja con este objetivo desde el campo, ofreciendo el uso de insumos naturales como insecticidas y fertilizantes. 

El cambio en el consumo de alimentos orgánicos está vinculado a un sector determinado que pone su interés en conocer el origen de los alimentos y los mecanismos utilizados para su elaboración, más que nada para garantizar que éstos no generen daños en el medio ambiente. 

Para que puedan circular en las diferentes regiones del mundo, Argentina cuenta con políticas que crean y regulan las medidas necesarias para comercializar los productos orgánicos. 

Así como también, el trabajo de empresas como Agro Sustentable alientan a que la producción de estos alimentos se generen con cambios en las rutinas productivas que comienzan en el campo, ajustando las prácticas y haciéndolas más sustentables.  

La compañía alienta al uso y la aplicación de bioinsumos como pueden ser los de su marca, BIOINSECT y BIOFERT, pensados para el desarrollo de las plantas y el control de enfermedades. Estos productos no tienen ingredientes químicos o dañinos para el entorno natural ni para la salud de las personas. 

Existen algunos países donde la producción orgánica ocupa alrededor del 10% de la producción total, en otras regiones este porcentaje aumenta.  América Latina presenta una  tendencia positiva ya que tiene un número importante de tierras cultivadas de forma orgánica y de productores inclinados por este mecanismo. 

El comercio exterior de productos orgánicos

El mercado de alimentos y bebidas orgánicas viene aumentando, registrando una mayor distribución en algunas regiones como Estados Unidos y Alemania. Según el estudio de expertos, los países que muestran un mayor consumo de productos orgánicos son Dinamarca o Suiza. 

Dentro del circuito productivo y de consumo, Argentina es uno de los territorios que más tierras destina a la producción orgánica certificada, es decir con los controles pertinentes que respaldan las técnicas y los insumos utilizados. 

De todos modos, hay muchos de estos terrenos que están destinados a la producción ganadera que también puede adaptarse a las prácticas orgánicas mediante el tratamiento y la alimentación de los animales. 

El carácter institucional del país está sustentado en ofrecer las condiciones adecuadas para agregar valor a los productos, aumentar las ventas en otros países, generar empleo e incrementar los ingresos económicos del país. 

En este recorrido, los productos orgánicos tienen el potencial suficiente para poder alcanzar todos estos objetivos y además, el país cuenta con normativas que regulan la actividad. Tal es así que la producción orgánica argentina está regulada y existen diferentes decretos que establecen que un producto orgánico es aquel que cuenta con determinados atributos de calidad que lo diferencian del resto de los artículos. 

El cliente puede recibir productos de calidad en el mercado que tienen un precio más elevado y que cuenta con una certificación la cual garantiza las buenas prácticas productivas.  

En el país hay determinadas entidades que se dedican a la certificación y que habilitan la comercialización de estos productos en el mercado nacional y en el de otras regiones. Estas instituciones al mismo tiempo son habilitadas por el Servicio Nacional de Calidad y Sanidad Agroalimentaria (SENASA)  que cuenta con un mecanismo para equilibrar las exigencias propias con la de otros países. 

El mantenimiento o la apertura de nuevas normativas equivalentes a otros destinos comerciales es parte de una negociación que realiza esta entidad con autoridades de la Unión Europea o  de los Estados Unidos, por ejemplo. 

Argentina viene trabajando hace muchos años con una equivalencia con la UE, pero de forma unilateral, es decir con productos que solo ingresan en la UE, lo que debería cuando la UE pida en su reglamentación que las equivalencias sean bilaterales solamente. 

Estados Unidos, en tanto, es el principal destino de las exportaciones de productos orgánicos argentinos y cuenta con sus propias directrices para su comercialización, las que se suelen conocer como normas NOP (National Organic Program). 

Son más de 100 las empresas argentinas que se adaptan a esas normas y que presentan esta certificación, de las cuales muchas de ellas no poseen la certificación argentina. Los informes que publica SENASA y que son confeccionados con la información suministrada por las empresas certificadoras, solo tienen en cuenta las ventas de los productos orgánicos habilitados con las normas nacionales. 

Así como también, bajo este control el país cuenta con una comisión de asesores dedicados a la producción orgánica, la cual está formada por la participación de entidades públicas y privadas dedicadas a la actividad productiva y comercial.

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