Cultivo protegido de hortalizas bajo invernadero rústico con estructura de madera y cobertura plástica, donde destacan hileras de lechuga y cebolla.

Los factores climáticos que influyen en el cultivo de pepino en invernadero

Controlar las condiciones climáticas puede colaborar para mejorar los resultados productivos en el cultivo de pepino dentro de invernaderos

El clima, es decir la temperatura y la humedad, son elementos que tienen un rol determinante para conseguir pepinos de calidad al terminar con el proceso productivo.

Hay factores directos como por ejemplo, la luz y la radiación lograda en el interior del invernadero. La luz tiene que ser la adecuada para que las plantas puedan crecer y concretar todos sus procesos. Hay otro tipo de radiación que es la encargada de mantener el lugar cálido y otra que está vinculada a la que emiten los suelos, las plantas y todos los elementos que habitan dentro del espacio.

El pepino tiene un gran potencial de transpiración, el cultivo suele transpirar por las diferentes presiones internas y externas. Cuando sale el sol el aire se calienta y las hojas de la planta también y es allí donde se produce una condensación sobre el plástico, las plantas y los frutos. Cuanto más alta es la temperatura del invernadero, mayor es la transpiración de los cultivos y la humedad del espacio.

La humedad en el cultivo de pepino

La humedad suele bajar con el correr del día, pero en los meses fríos o en los momentos con mucha vegetación, no será suficiente, este descenso no alcanza y se tiene que recurrir a un mecanismo de ventilación. Por la noche, en tanto, la humedad aumenta y es capaz de llegar casi al 100%. Una humedad demasiado alta afecta al cultivo reduciendo su transpiración y el crecimiento y alentando a que tenga determinados hongos, virus o enfermedades.  

Si existe poca vegetación y sumado a esto, la temperatura es demasiado alta, será necesario que las plantas tengan un mecanismo de ventilación para que no se deshidraten.  Con niveles bajos de humedad, la hoja hace lo necesario para reducir la transpiración y esto termina afectando el desarrollo del cultivo y del fruto que crece más lento y con una calidad inferior. 

Los especialistas aseguran que el porcentaje ideal de humedad es de 60-970% durante el día y de 70-90% por la noche. 

Los efectos del viento y la lluvia en la producción de pepino

El viento forma parte de uno de los factores externos que puede incidir en el crecimiento del pepino. Hay efectos negativos que son los vientos secos o calientes que logran bajar el porcentaje de humedad, logrando que las plantas se marchiten. Así como también, generan deformaciones en los frutos más chicos. El viento también puede arrastrar a las plagas al interior del invernadero y los vientos fuertes pueden dañar las estructuras cerradas. 

Los aspectos positivos del viento están vinculados a un aumento en la ventilación cuando hay demasiada humedad, esto reduce la presencia de virus o enfermedades. Al renovar el aire dentro del invernadero, las temperaturas bajan y se genera un clima más propicio para el desarrollo de las plantas. 

La limpieza del plástico se puede ver afectada por la presencia o no de la lluvia. Cuando la estructura recibe el calor del sol pueden ocasionar quemaduras en las plantas. En el caso del pepino, este efecto puede desencadenar importantes pérdidas productivas. De todos modos, si llueve y la temperatura disminuye, la limpieza del plástico va a permitir la entrada de luz en el invernadero. 

La preparación del suelo para sembrar pepino: el uso de bioinsumos

Los pepinos crecen en una variedad de suelos, siempre y cuando no esté demasiado frío y no tenga problemas de encharcamiento.  Por lo general es una planta que se adapta mejor a los suelos frescos, aireados y que tengan la humedad adecuada. 

En muchos casos, el agricultor tiene que recurrir a productos externos para aportar los nutrientes necesarios. Apelando a una producción más cuidadosa con el medio ambiente, Agro Sustentable alienta al uso de BIOFERT, un fertilizante natural que promueve las buenas condiciones de los terrenos para que crezcan las plantas. 

La empresa investiga y produce insumos que son orgánicos y que no contienen ingredientes químicos, apostando a que los procesos productivos contengan una mejor distribución de los recursos naturales. 

La rentabilidad que puede tener el cultivo de pepino está atravesada por distintos factores, como puede ser el empleo de estructuras como los invernaderos de bajo costo y el uso de materiales que ofrezcan una cobertura segura y permeable. 

Muchos de los productores optan por el tipo de invernadero llamado “parral”, que está armado a base de una estructura de hierro y alambre.  En importancia, le siguen los tipo multitunel, con estructura de tubo de hierro cubierto de plástico. 

El uso de este tipo de invernadero resulta económico, con una estructura resistente a tormentas o vientos fuertes. La ventilación a través de la instalación de ventanas y el ingreso de la luz necesaria.  Los inconvenientes están relacionados a las roturas de plástico en los puntos de unión entre los tejidos de alambre que hacen que se pierda el calor. Además, en los laterales quedan ciertas aberturas por las que puede ingresar el frío y algunas plagas. 

Los invernaderos pueden tener un costo inicial, pero sus condiciones permiten que el productor pueda tener una producción más controlada y realizar las maniobras necesarias para contar con un fruto de calidad. 

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