La agricultura ecológica forma parte de las políticas gubernamentales que requieren ciertos cambios para conseguir cultivos y alimentos sanos y de calidad.
Los cambios que supone la agricultura ecológica están vinculadas a una redistribución de los poderes y la toma de decisiones dentro de una sociedad. Las semillas, las especies naturales y sus recursos, deben estar en manos de aquellas personas que se encargan de alimentar a la población y no de un pequeño número de poderosos.
El actual sistema alimentario que rige en muchos lugares, primero cubre las necesidades del capital y luego de la gente, cuando las cubre. Dominados por un pequeño número de empresas, los mercados van determinado qué alimentos se producen, cómo hacerlos y de qué forma distribuirlos.

Los principales desequilibrios de poder hacen que grandes inversiones en tierras, agricultura y procesamiento de alimentos se alejen de los pequeños productores rurales.
La agricultura ecológica ofrece una mejor solución, un mecanismo productivo que alimente a toda la población con alimentos reales y de calidad.
Las empresas que manejan la gran mayoría de los sistemas alimentarios, distribuyen los productos en base a la capacidad de pago y no en base a las necesidades. Al tener fines de lucro, el sistema alimentario fomenta los alimentos procesados por encima de aquellos que son frescos.
Los primeros son más rentables que los segundos y eso dirige el consumo de la población a comida de mala calidad y poco nutritiva, desmejorando la salud de las personas. Una prueba de esto es la crisis de obesidad que está dejando el saldo de millones de ciudadanos con esta patología.
Lograr la seguridad alimentaria es uno de los grandes desafíos, sumado al abastecimiento de las demandas actuales. La soberanía alimentaria trata sobre el derecho que tienen las personas a decidir qué y cómo se producen sus alimentos. En tanto, la seguridad alimentaria, se limita al acceso y, a veces, llega a incluir la ayuda alimentaria.
Entonces por más que haya esfuerzos por promover la seguridad alimentaria, con esto no solo no alcanza, sino que es necesario alentar los procesos que contribuyan a desactivar las desigualdades sociales y de poder.
El esquema de soberanía alimentaria se ha puesto a prueba por numerosos movimientos sociales. Es así que el concepto se ha transformado en una visión compartida en una sociedad que mantiene el derecho a la comida y donde la gente puede decidir sus propios sistemas de agricultura.
Expertos mundiales definen a la soberanía alimentaria como el derecho que tienen las personas y los Estados a definir sus propias reglas y regulaciones relacionadas a la producción de los alimentos.
Representantes de los movimientos de soberanía alimentaria de todo el mundo han puesto en debate el concepto, transformando la mirada y estableciendo que la soberanía puede ser un concepto, una visión, un marco político, una praxis, un paradigma, un movimiento, una ideología o un movimiento opositor.
Según la mirada y la identidad que lé la persona que hable, la soberanía puede ser considerada de una u otra forma o incluso como un poco de todas. El Comité Internacional de Planificación para la Soberanía Alimentaria, se encarga de coordinar las acciones cual y determinar cómo transformar y generar sistemas alimentarios ecológicos.
La soberanía alimentaria es mejor descrita como un concepto amplio y abierto, que crece, se convierte y evoluciona constantemente. Esta falta de claridad es, al mismo tiempo, su debilidad y fortaleza.
Hay entidades internacionales que apoyan a las comunidades campesinas de todo el mundo para que puedan estar cerca o concretar una soberanía alimentaria y puedan tener el control del sistema alimentario de su comunidad.
En la práctica, la construcción de una soberanía alimentaria necesitará de reformas agrarias que permitan fortalecer los mercados locales y reconocer la igualdad de género en las tareas agrícolas.
El aspecto ambiental de la soberanía alimentaria, definida como alineada con la naturaleza es esencial para el desarrollo de la agricultura ecológica.
Agro Sustentable y su aporte en la transformación de las rutinas agrícolas
Atendiendo las necesidades de los sistemas alimentarios, Agro Sustentable se enfoca en convertir las rutinas productivas y las tareas desarrolladas en el campo.
Para el desarrollo y crecimiento de los cultivos, Agro Sustentable comercializa insumos que son naturales y que conservan el buen estado de los suelos y cultivos.
BIOINSECT y BIOFERT, son los bioinsumos que ofrece la empresa y que no generan efectos negativos en el ambiente ni en la salud de las personas encargadas de aplicarlos.
Es más, alienta al uso de tecnologías como drones, que permitan alejan a los operarios de los productos y generen una mejor distribución sobre la zona sembrada.
Con el compromiso de empresas como Agro Sustentable, el camino de los productores conscientes con el cuidado ambiental puede ser más sencillo de transitar y llegar a buen puerto.
