Contribución a la Independencia Económica del País

EL PROBLEMA AGRARIO

En este capítulo de la obra que me he propuesto escribir con ocasión del cincuentenario de la primera promoción del Instituto de Santa Catalina, deseo poner en evidencia, no ya las capacidades personales o profesionales de egresados, sino las amplias y profundas bases con que la gran Institución loe nutrió para permitirles luego encarar los graves y más altos problemas del régimen de comercialización interno y externo de nuestra producción, que como en algunos párrafos transcriptos lo advertían ya los profesores de la Casa-constituiría en un futuro próximo el acervo económico fundamental del país.

Y complementariamente expresaré que nada puede habilitar para el estudio de estos problemas, para proyectar y resolver sus arduas cuestiones subsidiarias, todas vinculadas al trabajo y a la producción, que el haber intervenido directamente en cada uno de los variados aspectos de la labor rural, cuando ello se funda-menta y consolida todavía en los principios de las ciencias particulares a esta especialidad, porque el fruto de esta conjunción es el único que permite valorar, aquilatar y defender con acertada previsión todos los sacrificios, los desvelos y las vicisitudes porque deben pasar nuestros agricultores y ganaderos en la lucha permanente contra los elementos de la naturaleza, cuando vencidos éstos por la capacidad y la asiduidad en el trabajo, son luego aquéllos malogrados o injustamente usufructuados por combinaciones y consorcios contrarios a las garantías de la ley.

Es esta constante anulación de merecidos beneficios, lo que contribuye a destemplar las energías para proseguir con el mismo peeuario, que es el que nutre el haber económico del país, y cuan. Propicio idene ex6ticas, perniciosas siempre para el bienestar político, económico y social de la Nación.

Iniciaré esta tercera parte refiriéndome en primer término al que han tenido en aquel aspecto los profesionales de la primera hora, de donde surgirá que no han sido defraudados los propósitos y los altos anhelos de aquel preclaro Director y estadista, Dr. Mariano Demaria.

Primera iniciativa. -En el año 1916, recientemente electo diputado nacional, presenté a la Cámara un proyecto creando la Caja Nacional de Defensa Agropecuaria, un vigoroso organismo de protección de nuestras industrias ganaderas y agrícolas, sobre el que posteriormente volveré a referirme. Ese proyecto llevaba a la práctica el siguiente concepto financiero básico: que los re-cursos necesarios se arbitren y obtengan de y entre aquellos a quienes debe favorecer; es decir, que los que van a usufructuar directamente sus beneficio, sean los que concurran a formar el fondo indispensable para su propia defensa. Con este criterio ex-presé al fundamentarla: “No será por esta vez el país entero el “que pague del producto de sus rentas generales, las ingentes “sumas que la amplitud y proyecciones de la ley que proyecto “exigen. Será una contribución mínima, casi insignificante, de “cada uno de los beneficiarios, lo que permita la defensa de todos”.

Es éste sí o no el concepto que tiene por base la ley posterior N°11.747que creó la Junta Nacional de Carnes y la Corporación de Productores? Con una gran diferencia en la aplicación, sin embargo, ya que por el sistema que se estableció por la obtención del recurso, mi proyecto no podía ser controvertido de inconstitucional, no como en cambio sucede ahora con la referida ley.

Pero existe aún otra diferencia más esencial: el sistema propiciado por mí era integral y orgánico -y por lo tanto más fuerte-,ya que la Caja proyectada abarcaba en dos grandes secciones la defensa de las dos industrias principales, no sólo la de ta ganadería, sino también la de la agricultura, hoy atendida por “Junta Nacional de Granos”, que era una entidad En los fundamentos del proyecto, que acompañé con los cáleu-lomidad de analizar y poner de manifiesto las situaciones de eer.in fructificación del comercio de carnes, de granos, de las bolsas. Del hilo sisal, etc.

is marina mercante del país, que hoy a nuestra expensa ha crea-do para sí Vestey con la Blue Star Line.Si aquel proyecto hubiera tenido entonces sanción-hoy tiene veinte años de antigüedad-, yo pregunto: ¿cuál no sería en la precisamente por eso llamada Caja Nacional de Defensa Agropecuaria? Anotaré que nuestro sistema impositivo extrajo durante varios años hasta el 5 % sobre las exportaciones, que mi proyecto disminuía a sólo el 1 %; pero que aún con esta última cantidad, solamente en el ejercicio a fenecer este año, se habría obtenido un aporte aproximado de 26 millones de pesos moneda nacional.

Entre tanto -y repito que van ya veinte años corridos-nuestra agricultura carece todavía de un fuerte y concentrado organismo para su defensa que disponga de los vastos recursos que la naturaleza de su acción requiere.

Impuesto a la exportación. -En 1917 el Poder Ejecutivo Nacional remite a la H. Cámara de Diputados un proyecto creando el impuesto a la exportación, en cuya discusión intervine como diputado combatiéndolo bajo sus dos aspectos fundamentales:1° Ante el concepto de que fuese un recurso presupuestario justificado en la política económica de los Estados. 2 Por el régimen establecido para la imposición en el proyecto que se sometió al H. Congreso. Tuve oportunidad de manifestar en el debate, con respeto a la parte en que el proyecto de índole general vulneraba nuestra industria agrícola, lo siguiente: “He de sostener “que, así como aceptaría el impuesto a la exportación para las “lanas y para la carne, he de negar en absoluto mi voto a todo “impuesto que afecte a la agricultura argentina, por considerar “que es la agricultura en un país como el nuestro, lo que ha de 

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