Como parte del equipo de la empresa Agro Sustentable, Matías Imperiale valorizó el trabajo de la empresa en estrategias saludables para la producción agrícola.

Imperiale demostró que con las acciones ejecutadas con Agro Sustentable, los productores rurales pueden obtener alternativas que permitan producir cultivos rentables y de calidad.
El uso de insumos como BIOFERT o BIOINSECT colaboran con el crecimiento de las plantas y permiten que se desarrollen en un espacio limpio y fértil. Así como también, la integración de tecnologías que pueden aportar la información que el productor necesita.
Imperiale, mantiene la idea de que la empresa está encaminada en aquellos pilares que considera que serán los que mantengan la agricultura que se viene: los insumos naturales y las innovaciones digitales.
Una agricultura ecológica que colabore con el bienestar del medio ambiente
El aumento de los rendimientos no es a cualquier precio y en cualquier lugar del mundo, sino que tiene que dar respuesta a las demandas alimenticias de una población. No se trata de producir más, sino de planificar y distribuir esa producción.
El cómo también es importante. Muchos expertos coinciden en que las mejoras de rendimiento pueden lograrse a partir de las mejoras en la distribución de los nutrientes y de los recursos como el agua y la energía. Sin necesidad de invertir en productos o elementos dañinos, se pueden conseguir estos mismos resultados.
Aumentar los rendimientos en las regiones pobres,con el uso de tecnologías que usen pocos agentes externos y que sean eficaces. La investigación hace cada vez más evidente el rol que tiene que desempeñar la agricultura ecológica en este sentido.
Para los pequeños agricultores que se desarrollan dentro de regiones con escasos recursos y donde se necesitan rendimientos más altos, la agricultura ecológica es considerada como la mejor opción para mejorar la productividad con mejores nutrientes para el suelo y un mejor manejo de los recursos.
Al reducir los efectos negativos, la agricultura ecológica reduce los impactos vinculados al uso de agentes externos contaminantes que terminan perjudicando el agua, el aire y el suelo.
Los efectos y daños que dejan las plagas sobre los cultivos o la degradación de los nutrientes que habitan en la tierra, son factores que pausan la producción y que se pueden abordar desde una agricultura ecológica.
Los esfuerzos de aquellos que asumen este compromiso, están centrados en aumentar los rendimientos teniendo en cuenta los límites que exige el proceso, y el cuidado que requieren los recursos como principal fuente para el desarrollo de los mecanismos productivos.
Dichos esfuerzos también tienen que ir de la mano con otros cambios. La reducción en el desperdicio de los alimentos es uno de ellos, teniendo en cuenta que según algunos estudios, un tercio de los alimentos terminan en la basura.
Empezar a incorporar dietas bajas en proteínas animales, con el objetivo de reducir la producción ganadera. Reconfigurar las tierras destinadas a la siembra de cultivos y la obtención de energía y producir la cantidad suficiente de comida para alimentar a todas las personas.
Un análisis más detallado sugiere que el cambio de asignación de los cultivos para alimentar directamente a las personas podría ofrecer las calorías para cubrir las necesidades básicas.
La optimización de todos los servicios que forman parte del paisaje natural también es una de las premisas de la agricultura ecológica. Más allá de la producción en sí, el cuidado del agua, la distribución de los nutrientes y otras funciones contribuyen a conservar el espacio natural.
Un estudio reciente de la Universidad de California demuestra que la agricultura con prácticas ecológicas, atravesada por prácticas como la rotación de los cultivos, es una forma eficaz para incrementar el rendimiento y reducir la diferencia que existe entre la agricultura orgánica y la agricultura convencional.
Estos resultados innovadores dan cuenta de cómo la agricultura ecológica diversa puede ofrecer una alta productividad de alimentos, como un alto valor en la esfera social, un aspecto al cual la agricultura tradicional nunca podrá llegar.
Investigaciones sobre los rendimientos productivos a nivel global demostraron que mediante la agricultura ecológica se puede producir en promedio alrededor de un 25 % más alimentos por hectárea que con la agricultura convencional. En los países en desarrollo, este porcentaje puede ascender al 80% más de alimentos.
No es una idea vaga, la ciencia y las observaciones de especialistas dan cuenta de las potencialidades que tiene la agricultura ecológica dentro de un sistema que se rige más por las ganancias económicas que por la calidad de los alimentos y el cuidado del entorno en el que se producen.
