Trascender lo económico para construir un enfoque ambiental y social, es una de las premisas que atraviesa a las Empresas B. Agro Sustentable obtuvo este rango desde 2022 y desde esta perspectiva, orienta sus decisiones.
Matías Imperiale, uno de los responsables de la fundación de Agro Sustentable, sostiene que la empresa está convencida de que es necesario generar un triple impacto: social, ambiental y económico. En esa dirección, el equipo trabaja para construir un futuro más sustentable y responsable.
Una de las líneas de desarrollo dentro de su posición como empresa B es alentar a la bioeconomía. Imperiale asegura que es fundamental que el sector agroindustrial esté alineado con el cuidado ambiental, el seguimiento de los productos y la mejora permanente de su calidad.
Agro Sustentable se encarga de elaborar productos que son bioinsumos orgánicos, los cuales se amoldan a los estándares más exigentes y elevan la calidad de lo que consumimos.
La compañía también apunta al desarrollo tecnológico. Imperiale hizo referencia a las acciones desarrolladas en materia de innovación y tecnología en el agro. Agro Sustentable cuenta con drones agrícolas que optimizan los procesos, mejorando la eficiencia, reduciendo el impacto ambiental y aumentando la productividad de manera sustentable. Esta tecnología brinda la posibilidad de tomar decisiones más precisas, reduciendo el uso de insumos y protegiendo los recursos naturales.
La economía circular es otro de los enfoques de trabajo. Agro Sustentable trabaja con diferentes propuestas para reducir residuos, dándoles nuevos usos y generando un efecto positivo en el medio ambiente. Imperiale asegura que la sustentabilidad va más allá de lo que se produce y es por eso que con la firma siguen innovando para ser parte de la solución.
El surgimiento de las Empresas B
Las empresas B surgen a partir de la idea de tener un nuevo concepto de hacer negocios y comenzar con una empresa. Este tipo de proyectos promueven un cambio, ya que no están basados en la acumulación de capital o en la maximización de las ganancias sino que el objetivo es ofrecer respuestas a algún problema que surja en la sociedad como por ejemplo, la reducción de la pobreza.
Este tipo de empresas no erradica el hambre o cualquier problema que se enfoque
utilizando grandes donaciones sino que crea productos o servicios que se puedan comercializar y tener un impacto más profundo en los clientes y en su desarrollo social.
Esta nueva perspectiva empresarial está al servicio de la comunidad y consta de distintas iniciativas que permitan cumplir estos objetivos.Además, las empresas B se someten a un sistema de evaluación social internacional llevado a cabo por un tercero independiente que analiza su funcionamiento, el trato con los empleados, con los proveedores, con los consumidores, su relación con el medio ambiente y observa su transparencia.
Estas empresas redefinen la idea de éxito, construyendo un concepto más amplio que alcanzar determinada rentabilidad económica, sino que se trata de ser parte de un éxito para las personas, de buscar el bien para otros.
Las diferencias de las Empresas B con otros emprendimientos
Las empresas B se diferencian de otras iniciativas porque tienen una doble misión, es decir generar utilidades para los inversionistas y clientes, y mediante su actividad productiva, brindan ventajas sociales.
Amplían las responsabilidades que tienen los accionistas de la empresa, haciendo que estos actores tengan el compromiso de conseguir impactos positivos vinculados a la protección del medio ambiente y el bienestar social.
También se diferencia de las Empresas de Responsabilidad Social Empresaria (RSE) ya que si bien tienen cierta similitud, la diferencia se encuentra en que las Empresas B elevan el objetivo de bienestar social por encima de su actividad y el deseo de lucro. Su interés está centrado en responder a necesidades sociales o ambientales.
Las empresas de RSE en cambio, se constituyen como proyectos con fines de lucro y en oportunidades, separan una parte de su presupuesto para colaborar con entidades sociales o para llevar adelante programas benéficos.
Las empresas RSE realizan determinadas acciones de bien social, dirigidas a un sector particular como, por ejemplo, donaciones a una escuela. Estos aportes forman parte de beneficencias especiales y no son parte de la cultura o esencia de la empresa.
Las empresas B, en tanto, se proponen innovar la forma de comenzar un modelo de negocio y se someten a una rigurosa certificación que controla las distintas dimensiones de la empresa. Para su desarrollo, se les exige determinados requisitos de desempeño social y ambiental, transparencia, es decir deben habilitar el acceso a su información permitiendo que la sociedad pueda escoger en qué proyecto desea invertir.
Las empresas B se diferencian por tener un doble propósito, sumarle más responsabilidades a los accionistas, formar parte de una rigurosa certificación y contar con una normativa que controle el cumplimiento de su misión.
