La forma de encarar la economía de un proceso productivo amigable con el ambiente incide en la inversión destinada a las prácticas agrícolas. Agro Sustentable dirige la atención en el uso de insumos naturales y en tecnologías.

Agro Sustentable es una empresa argentina que se enfoca en el uso de bioinsumos y en drones con IA para aplicarlos sobre el campo y los cultivos.
Los asesores de la empresa alientan a que los productores puedan destinar parte de sus inversiones a estas alternativas, teniendo presente que su aplicación dará como resultado cultivos más fuertes y de calidad.
La empresa apunta a que la tecnología ya es parte del campo y configura los mecanismos presentes y los que se vendrán. Algunos referentes sostienen que dentro de un tiempo no muy lejano, los productores que no incluyan tecnologías en sus establecimientos van a quedar aislados del circuito productivo.
Agro Sustentable lleva a cabo las pruebas de las nuevas tecnologías junto a productores de Misiones donde tiene ubicada su planta principal. Hasta el momento, los resultados son positivos y esperan llevar estas alternativas a otras regiones dentro y fuera del país.
A menos recursos, menor calidad en los productos que alimentan a una población
A nivel global, la proporción de la agricultura en el total de la producción de una región y el empleo está disminuyendo. Esta situación plantea distintos desafíos en todas las regiones.
Si bien las inversiones puestas en la producción agrícola y las tecnologías están provocando un aumento en la productividad, el incremento de los rendimientos es más lento y provoca índices más bajos de lo esperado.
Los alimentos representan un porcentaje importante dentro de una producción agrícola. En muchas regiones sucede que el crecimiento de la población presiona para que la producción sea mayor, pero las condiciones de los recursos disponibles no están en condiciones para ser utilizados.
El mal estado de los recursos naturales se traduce en la degradación de los terrenos y en la aparición de plagas y enfermedades en los cultivos.
El hambre y la pobreza extrema se han reducido desde la década del ‘90, de todos modos hay unos 700 millones de personas que viven en las zonas rurales y que siguen siendo pobres.
Si no se desarrollan nuevas estrategias que puedan revertir la situación, los especialistas aseguran que para el 2030 más de 600 millones de personas seguirán sufriendo problemas alimenticios, acentuando las desigualdades entre los diferentes sectores sociales de una región.
Los fenómenos naturales y las consecuencias ambientales están provocando que haya menos recursos disponibles para poder incluirlos en los procesos productivos. Esta situación también genera inconvenientes en la disponibilidad de alimentos, debilitando el estado de salud y las condiciones nutricionales de las personas.
La mala alimentación y los problemas de salud empujados por el hambre y la pobreza, incentivan a que las personas elijan cambiar sus rutinas y hasta sus lugares de residencia, eligiendo otras regiones para desarrollarse.
Los desafíos que supone alimentar a más gente sin dañar los recursos
Mecanismos productivos que exigen una nueva forma de usar los recursos e insumos generan que los agricultores se enfrenten a nuevas realidades, muchas de ellas atravesadas por suelos desgastados o cultivos debilitados que se quedan a mitad de camino.
La idea de una agricultura más amigable con el medio ambiente se ve alejada con regiones en donde falta el agua y hay suelos en mal estado generados por las malas acciones de los productores.
La determinación de prácticas que suponen un uso más responsable de los recursos naturales puede colaborar a conseguir una mejor gestión de ellos y obtener cultivos de calidad al finalizar el proceso.
La tecnología colabora para que estos procesos sean más inteligentes y el productor esté informado antes de decidir qué hacer. Aplicaciones digitales le otorgan datos sobre el clima y otros pronósticos que pueden facilitar las acciones y reducir las pérdidas productivas.
A partir de estas nuevas formas de encarar las producciones, los cambios en la fertilidad de los terrenos y en la calidad de los cultivos será notoria y las plantas estarán más lejos de enfermarse o ser invadidas por plagas dañinas.
La integración de los países está atravesada por el mismo objetivo: construir sistemas agrícolas sostenibles. Es por ello que uno de los desafíos está en conseguir políticas globales que permitan desarrollar estos esquemas en todas las regiones comprometidas.
Cambiar las formas de producir y de alimentar a la población son temas que trascienden fronteras y la forma de aplicar estos cambios dependerá del grado de compromiso e inversión de los actores involucrados en el sector. Del otro lado, habrá un consumidor a la espera de mejores alimentos que puedan satisfacer sus necesidades.
