Invernadero artesanal con cultivo de hortalizas en sistema orgánico y estructura de madera natural.

Las cinco fuerzas que impulsan la exportación orgánica

Hay especialistas que consideran que la venta de productos orgánicos está alentada por fuerzas que colaboran con el proceso y la llegada a nuevos mercados. 

Los motivos o las fuerzas llamadas “Porter” determinan el entorno competitivo del sector, dentro del cual las empresas deben diagramar estrategias para exportar.

Una de esas fuerzas es el ingreso de nuevos competidores, es decir nuevos emprendimientos productivos que estén en el sector y que quieran sumar este tipo de comercialización. 

Los países de Europa tienen excelentes condiciones y presentan ventajas con respecto a otras regiones en relación a los costos de transporte. Brasil, aunque todavía no ha logrado un marco normativo con el nivel de exigencia de otros países, puede ser considerado una gran amenaza para el futuro exportador. 

En el mercado de frutas, Chile es un posible competidor pero, según la opinión de los expertos, pueden surgir problemas en la reconversión de la tierra y los precios elevados que ya tienen sus productos convencionales.

La amenaza de productos sustitutos es otra de las fuerzas. Los productos orgánicos producidos localmente aparecen como una alternativa para los consumidores de la zona. Según algunos expertos, las fallas que pueden haber en el mercado asociadas a la confianza de los atributos que tiene un producto, pueden ser derribadas cuando los clientes le compran directamente a los productores, sin intermediarios o cuando compran alimentos certificados. 

Existen productos que sin ser orgánicos cuentan con algún tipo de certificación o etiqueta que los diferencia de los convencionales. Estos son llamados “productos de control integrado” y cuentan con la mitad de los residuos permitidos y con precios no muy alejados de los alimentos convencionales.

La negociación con los compradores es otro de los impulsos y está vinculada a la intervención que tiene la demanda en los consumidores finales y en los mayoristas y minoristas.  

El consumidor exige cada vez más atributos de calidad de los alimentos convencionales en los orgánicos, pero no está dispuesto a pagar por ello. Esto supone un mayr cuidado en la producción. 

Los supermercados son los medios minoristas que tienen mayores posibilidades de expansión. Ofrecen estos productos, pero exigen volumen y continuidad. Los mayoristas son grandes distribuidores que comercializan los productos con su propia certificación. 

Según los expertos, los alimentos orgánicos se pueden convertir en un commodity ambiental», bajando el sobreprecio que implica el poder de mercado que resulta de la diferenciación de productos. 

EI poder de negociación con los proveedores pone en juego las condiciones de producción. La elaboración de alimentos orgánicos no exige demasiados insumos que puedan ser ofrecidos por otros sectores. 

En el rubro de los alimentos orgánicos, la falta de escala para comprarlos y el hecho de que la mayoría se importe fortalece la posición de los proveedores. Las empresas certificadoras como proveedoras de la etiqueta o del certificado de orgánico registran una fuerte concentración en la actividad. 

La rivalidad entre los competidores existentes es la última fuerza y comprende la idea de que los mayores mercados de alimentos orgánicos son también los mayores productores. 

Los expertos sostienen que los productos ingresan por la escasez de orgánicos nacionales, que son preferidos por los consumidores. 

Empezar desde el principio: el uso de insumos naturales en el campo

Para conseguir alimentos orgánicos hay que tener especial cuidado en las condiciones de producción. La materia prima utilizada está directamente relacionada con cultivos orgánicos que también deben atender a buenas prácticas agrícolas. 

Para poder encarar acciones productivas más amigables con el medio ambiente, la empresa argentina Agro Sustentable apuesta a que los agricultores cambien el uso de insumos convencionales por bioinsumos. 

La compañía se encarga de investigar y producir estos productos que sirven para que los cultivos puedan crecer, desarrollarse y tener una cosecha exitosa y de calidad. Su catálogo cuenta con dos insumos: BIOFERT y BIOINSECT y ambos están certificados como elementos 100% orgánicos. 

La transformación de determinadas tareas agrícolas dará lugar a que los cultivos crezcan en un espacio más saludable y los resultados sean rentables en términos económicos y ambientales. 

Son estos mismos cultivos los que van a servir de materia prima para poder elaborar alimentos de la misma calidad y sin agregados químicos o contaminantes. Dado que el primer paso lo tiene que dar el productor en el campo, Agro Sustentable está abocada a ofrecerle las mejores alternativas para una agricultura sustentable. 

El uso de las tecnologías es otro de los enfoques que tiene la empresa como parte de una de las facilidades que puede contribuir a que se cubran las necesidades que las plantas necesitan y se logren mejores rendimientos al final del proceso. 

Con un mercado orgánico en pleno crecimiento, son las exigencias de los consumidores las principales fuerzas que activan las otras descritas en este artículo. 

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