El período primitivo
Es un hecho frecuentemente olvidado que la producción agrícola en el territorio argentino tuvo comienzos muy azarosos. Desprovista de los teso-ros que abundaban en el Perú y México, durante el Descubrimiento toda la zona fue sólo un área de tránsito hacia el descubrimiento de los El Dorado o recalada de frustraciones. Poco a poco pequeños núcleos de población fueron surgiendo en la Zona Norte y Oeste del país, donde las condiciones ecológicas no diferían mucho de las de la agricultura ibérica y donde había abundante mano de obra indígena. Sin embargo, la región pampeana con su inmensidad y escasez de materiales para la construcción de viviendas, cercos y otras instalaciones, continuó totalmente libre de conquistadores hasta mediados del Siglo XVI (Buenos Aires en 1650 tenía sólo 1.000 habitantes).
Durante siglos el Rio de la Plata fue la más pobre de las colonias americanas. Son hechos históricos que por mucho tiempo los asentamientos rioplatenses fueron conocidos como los“puertos del hambre”, que se registraron casos de canibalismo entre los conquistadores famélicos y que la denominación genérica de las pampas del Sur fue “El Desierto”, hasta fines del Siglo XIX.
Fue por azar que animales abandonados por las expediciones fracasadas (Pedro de Mendoza – 1536, Irala – 1541) dieron origen a la ganadería salvaje o cimarrona que se multiplicó geométricamente hasta permitir sustentar una población estable y originar un primitivo comercio de cueros, cerdas, as-tas y sebo.
La primera forma de explotación ganadera fue la cacería de millares de vacunos cimarrones (“vaquerías”) que se efectuaba en campos abiertos para aprovechar únicamente el cuero (1609 a 1650). Las abundancias del ganado combinada con la idiosincrasia del país generaron un estilo de vida muy particular, que Sarmiento denominó gráficamente “la civilización del cuero”. En las provincias del interior, por el congraciase segura organizando peques regadas, con una creciente producción de cereales, vid, frutales y no carretas, paños, curtidos y otros utensilios diversos.
En las llanuras del litoral, la organización de la producción ganadera por las medidas no siempre previsoras de los gobiernos coloniales y sus sucesobraron entre blancos e indios por la Conquista del Desierto (1700 a 1878) y entre Unitarios y Federales hasta la Organización Nacional (1819 a 1853).
Las primeras empresas ganaderas parecen remontarse a las grandes reducciones jesuíticas a lo largo de los ríos Paraná y Uruguay, (hasta su expulsión en 1767), que pronto fueron imitadas por empresarios privados que comenzaron a reclamar la propiedad de sus rebaños o “rodeos” y a guardarlos en forma relativamente sedentaria en los campos limitados por accidentes naturales (confluencias de ríos) y abastecidos por aguadas permanentes. Todavía los cultivos eran privativos de las agriculturas regionales del interior.
La escasa galleta consumida en el litoral era amasada con harinas o riendas de tan lejos como Chile, California y Australia, y las verduras y frutas eran desconocidas o despreciadas como “alimentos de ganado” por la población local que salvo contadas excepciones, era íntegramente carnívora.
cementado por la creciente demanda exterior por carnes saladas, destinadas a lana, dirigida a las hilanderas mecánicas que surgían en la Europa industrial.
