Mano de agricultor inspecciona una fruta de maracuyá en una plantación sustentable, rodeada de hojas verdes y estructuras de soporte de cultivo.

La tecnología en el campo, una estrategia que colabora con los procesos productivos

Las tecnologías que pueden acompañar al agricultor en el campo, facilitan gran parte de sus tareas y lo mantienen conectado con la realidad de sus cultivos. 

No hablamos de máquinas pesadas, sino de herramientas digitales que mediante el uso de un celular o una computadora pueden controlar las acciones productivas y tener información sobre el estado de las plantas y de los terrenos. 

Agro Sustentable es una empresa que trabaja con productores agrícolas, orientándolos hacia estrategias que permitan tener una producción saludable con las personas y con el ambiente que las rodea. 

Agro Sustentable mantiene la convicción de que el futuro de la producción está atravesado por el uso de tecnologías y en esa dirección, creó un área dentro de la compañía que brinda el acceso a la innovación en el campo. 

AgroTech es el área que se compromete con el uso de elementos digitales que faciliten el trabajo del productor y que garanticen cultivos de calidad para luego ofrecer en el mercado. 

Dentro de las numerosas alternativas, los drones con IA son los equipos que Agro Sustentable está probando junto a productores de Misiones y que están devolviendo resultados positivos. 

Con esta tecnología, el productor puede aplicar los insumos que considere convenientes en cualquier tipo de terreno, más allá de que sus condiciones no sean las mejores. Al mismo tiempo que consigue que las dosis del producto lleguen a todas las plantas, logrando un equilibrio. 

Alentar a amoldar los establecimientos productivos, es parte de la tarea de Agro Sustentable para poder transitar el camino de la agricultura sostenible. 

El sistema alimentario en alerta

Muchos especialistas coinciden en que el sistema alimentario está en peligro y es necesario hacer modificaciones. Muchas personas pasan hambre y algo hay que hacer con esa problemática. 

Los expertos aseguran que el problema no consiste en producir más comida, sino en producir estratégicamente, es decir donde más sea necesario, cuidando la naturaleza. 

Muchas regiones están atravesadas por sistemas que explotan los recursos naturales, generando importantes daños en los paisajes ambientales. Así como también, alentando la degradación de los suelos, el agua y la energía. 

Los niveles de desperdicios cada vez son más y las consecuencias se ven reflejadas en fenómenos como los cambios en el clima, generando una mayor exigencia de los recursos disponibles. 

La mayoría de los mecanismos alimentarios que se encargan de alimentar a una población, están integrados por acciones que provocan un mayor control de las empresas sobre los volúmenes y la calidad de lo producido. 

Esto genera que los agricultores estén cada vez más alejados de la idea de elegir cómo y dónde se cultivan los alimentos, así como qué consumir. La cantidad de desperdicios es cada vez más significativa y en algunos lugares llega a ser del 30%. 

También se pueden observar grandes extensiones de campo ocupadas para alimentar animales, dejando un menor porcentaje para la producción de cultivos. Así como también, un sistema alimentario mundial basado en la producción de un mismo cultivo por una extensa cantidad de tiempo, alentando a que exista un desequilibrio nutricional. 

Es más, esta situación también produce la aparición de algunas enfermedades como la obesidad y la desnutrición. Estos procesos alimentarios, colaboran con los mayores impactos que se pueden producir en el medio ambiente, dando lugar a la aparición de eventos climáticos extremos. 

Los cambios en el uso de los terrenos y la contaminación del aire, también entran dentro de los efectos.  El agua es uno de los recursos que se ha visto gravemente contaminado, la actividad productiva ocupa alrededor de un 70% del agua dulce, lo que significa una pérdida importante. 

La degradación del suelo por el excesivo uso de fertilizantes y productos contaminantes, ha provocado que las superficies pierdan sus nutrientes y sus niveles de fertilidad. Las pérdidas también llegaron a las especies de flora y fauna que no encuentran un hábitat saludable donde desarrollarse y permanecer. 

Los daños ocasionados por estos modelos productivos trascienden lo ambiental y terminan impactando en cada individuo que integra la esfera social. El acceso desproporcionado a los recursos por parte de los agricultores, más que nada para las mujeres o la desigualdad en el consumo de algunos alimentos, son generados por determinadas conductas de los modelos tradicionales. 

Así como se ponen sobre la mesa los efectos negativos, los especialistas sostienen que un cambio es posible y viene de la mano de una agricultura orgánica, que se comprometa a cuidar los recursos de la naturaleza, la salud y la nutrición de las personas. 

Hay entidades que, alineadas con está visión, alientan a la elaboración de políticas y proyectos para que las acciones saludables se puedan ejecutar en las diferentes regiones y sobre los distintos mecanismos que envuelven a la producción alimentaria.

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