La agricultura está atravesada por la llegada de diferentes dispositivos digitales. Algunos facilitan las tareas de los productores y otros además, permiten tener procesos productivos más amigables con el medio ambiente.
Conseguir producciones sustentables que sepan gestionar los recursos naturales, brinda la posibilidad de que se pueda ingresar a mercados que tienen características más estrictas. Agro Sustentable es un ejemplo argentino que está copando nuevos mercados mundiales con la producción de insumos orgánicos para el campo.
La compañía nacional se encarga de investigar los procesos que logran concretar la elaboración de bioinsumos útiles para la producción agrícola. Es así que hoy en el mercado ofrecen dos grandes líneas de insumos que sirven para potenciar el crecimiento de las plantas y su buen desarrollo.
BIOFERT y BIOINSECT son sus fórmulas más conocidas, llegando a abastecer mercados de otros países como España, Brasil y Paraguay. Estos productos se destinan a la distribución de nutrientes en los cultivos y al control de plagas y enfermedades que se pueden convertir en una amenaza.
La sustentabilidad está ganando terreno en muchas regiones. Las exigencias de los consumidores reflejada en los comportamientos de consumo, provocan que el agricultor esté obligado a pensar en alternativas más rentables. Muchas de ellas están vinculadas a una producción cuidadosa con el ambiente y con los elementos de la naturaleza.
Agro Sustentable con este horizonte en mente, también integró un nuevo servicio basado en el uso de drones avanzados que cuentan con Inteligencia Artificial. Estos equipos permiten una buena distribución de los bioinsumos en el campo y, además consiguen una conexión y control del agricultor sobre su propia producción.
Tecnología agrícola disponible
La agricultura está en un proceso caracterizado por la incorporación de nuevas herramientas tecnológicas. Al igual que en muchos otros rubros, estos dispositivos digitales lideran la recolección y utilización de datos para tomar decisiones más efectivas traducidas en acciones concretas.
La tecnología también vino a reemplazar la mano de obra humana y a automatizar muchas de las tareas agrícolas. Estas nuevas formas de llevar adelante el trabajo en el campo se están convirtiendo y logran que se sumen nuevas profesiones o personas capacitadas al sector.
De todos modos, en muchas ocasiones ocurre que es complicado conseguir que estas nuevas tecnologías lleguen a todos los productores rurales. En ese proceso hay roles como por ejemplo, el de técnico Ingeniero Agrícola que tienen un papel fundamental para acercar esta información y capacitación a los futuros usuarios.
La adaptación de la tecnología al campo
Una de las maneras para empezar a integrar las tecnologías digitales a la agricultura es el uso de diferentes aplicaciones que se puedan descargar en los celulares o instalar en las computadoras.
Hay al menos un 95% que tiene un celular y hace uso del dispositivo como también hay determinadas apps que se usan a diario como las redes sociales o los buscadores en línea. Aprovechando esta cotidianidad que tiene la tecnología en la rutina del ser humano, muchas empresas han pensado plataformas para apoyar y facilitar el trabajo del productor rural.
Por lo general, estas aplicaciones sirven para reunir toda la información del campo en un mismo lugar. Los tipos de cultivo, las fechas de siembra, las temperaturas de la zona, entre otros datos sirven para analizar la situación y que el agricultor pueda decidir en base a ello.
Lo que se conoce como agricultura 4.0 o hasta en algunas regiones ya se habla de 5.0, sirve para tener registros de lo que va sucediendo en el campo y de los comportamientos que van teniendo los cultivos.
Así como también, las normativas vigentes obligan a tener un registro del uso de productos convirtiéndolo en un requisito esencial. Además, analizar esta información permite a los agricultores optimizar su actividad y conseguir resultados más rentables.
Por ejemplo, en algunos lugares es obligatorio el cuaderno de campo. Este cuaderno sirve para tener un seguimiento de los productos aplicados en el campo y para tener una justificación de que los tratamientos realizados en el espacio están regulados y aprobados.
Además de cumplir con los requisitos administrativos, el registro trae otras ventajas al agricultor. Si se documenta la producción de cada parcela, la cantidad de fertilizantes aplicados y las tareas agrícolas realizadas, se pueden replicar estas prácticas o prevenir posibles problemas con las hectáreas de menor rendimiento.
Esta función permite tener las herramientas adecuadas para manejar la producción. Hay aplicaciones que suelen estar diseñadas en distintos módulos como parcelas con sus superficies, fertilizantes utilizados, tipos de cultivos sembrados y rendimientos. Esta función permite descargar estos datos en formatos oficiales, facilitando su presentación en los diferentes controles o inspecciones.
Así como también es posible tener un cuaderno de campo digital que permita analizar la información recolectada y decidir cómo actuar a partir de lo observado, facilitando la agregación de datos o modificación de los mismos.
Para conseguir una mayor efectividad de las tecnologías disponibles es necesario la capacitación de la persona que va a estar al frente de su uso. De esta forma, las funciones podrán tener la utilidad para la que fueron pensadas y la inversión no será en vano.
