Comprobar que un producto alimentario cumpla los criterios sostenibles forma parte de un largo proceso tan largo como el de su producción. De ahí la necesidad de los certificados orgánicos que garanticen que la sostenibilidad va de la tierra a la mesa y del productor al consumidor.
Una pera no es ecológica porque su publicidad da cuenta de ello, pero ofrece la certeza de serlo si su etiqueta incluye el sello de un certificado orgánico.
La certificación promueve que un determinado producto ha sido creado o elaborado sin perjudicar el medioambiente.
Así es definido por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). Algo esencial gracias al trabajo de los productores ecológicos que permite a la sociedad llevar una alimentación sostenible.
En este sentido, las certificaciones aplican un proceso de evaluación externo y fiable, a cargo de entidades reconocidas oficialmente, de principio a fin del proceso productivo. Todo ello en base a determinados criterios preestablecidos de sostenibilidad. Siguiendo con el ejemplo, la certificación comprende desde que se prepara el suelo para plantar el peral hasta que su fruto se vende en un mercado. De esta forma se alienta la gastronomía sostenible.
Legislación sobre los certificados de productos orgánicos
Para brindar un sello, la entidad certificadora controla si los productores agrícolas cumplen las normativas sobre la característica orgánica en los diferentes países o regiones donde se aplican, ya que los organismos de certificación pueden aplicar normas internacionales, nacionales o ambas, según la FAO.
Si bien comparten criterios comunes, cada certificado orgánico establece requisitos diferentes, o con distintos grados de exigencia, en función de esos territorios y legislaciones. Por ejemplo, pueden poner más énfasis en el control de la inocuidad y la trazabilidad de cada producto.
El consumidor puede estar al tanto de esta información mediante la etiqueta colocada en el producto. La etiqueta es el elemento físico que permite comprobar si un producto cuenta con un certificado orgánico, qué organismo de certificación lo concede, las autoridades que lo reconocen y las leyes que acata.
Todavía no existen normas universales para la producción y manipulación de los productos orgánicos. De todos modos, aunque los diferentes países puedan establecer sus propias directrices para otorgar un certificado orgánico, suelen respetar un conjunto de criterios establecidos internacionalmente por dos organismos: la Comisión del Codex Alimentarious (CAC) y la Federación Internacional de los Movimientos de la Agricultura Orgánica (IFOAM).
La CAC fue creada por la FAO para garantizar buenas prácticas a partir de las normas comerciales y sanitarias en el sector alimentario sobre producción, elaboración, etiquetado y comercialización de este tipo de productos. Su equivalente en el sector privado sería el IFOAM, que cuenta con sus propias normas internacionales para la producción y elaboración orgánicas.
En esencia, las directivas de la CAC e IFOAM son similares. Se consideran normas sobre las que gobiernos y organismos privados de certificación pueden añadir sus propios reglamentos. Se revisan con regularidad, especialmente respecto a sustancias permitidas (insumos) y procedimientos de inspección y obtención del certificado.
¿Qué y cuáles son los alimentos orgánicos?
Los alimentos orgánicos son productos cultivados sin el uso de pesticidas sintéticos, fertilizantes químicos ni organismos genéticamente modificados, lo que da cuenta de su pureza y calidad. Estos alimentos no solo promueven una dieta más saludable, sino que también juegan un papel fundamental en la sostenibilidad ambiental.
Los certificados también pueden ser otorgados por organismos de certificación privados, por ejemplo una ONG de prestigio o una empresa especializada que tenga un sistema de garantía participativa (PGS) para que productores y distribuidores demuestren el cumplimiento de los estándares orgánicos.
Ecocert es uno de los mayores organismos privados de certificación con oficinas en más de 130 países. Aquí la producción ecológica es una respuesta viable a largo plazo frente a los desafíos económicos, ecológicos y sociales de la agricultura en todo el mundo.
En resumen, se puede observar que la certificación orgánica viene creciendo. En ese sentido, según datos de la FAO, en 2014 se habían registrado más de 120 estándares orgánicos privados. El primero fue el de la Soil Association, fundada en 1946 en el Reino Unido por un grupo de ciudadanos preocupados por los efectos en la salud humana de la explotación agrícola intensiva que comenzó a extenderse después de la Segunda Guerra Mundial. Mientras que en Estados Unidos, las asociaciones privadas comenzaron a certificar productores orgánicos en la década de los setenta.