Una cadena de conceptos es capaz de unir y relacionar términos que parecen estar alejados pero están más cerca de lo que parece. “Agricultura”, “sostenibilidad” y “global” son tres palabras distintas, diversas pero que tienen un punto en común: la conservación. Con el foco en satisfacer, proteger y conservar al medioambiente, a la sociedad y hacer rentable una práctica, la agricultura sostenible se ha vuelto indispensable, siendo una necesidad global.
La globalización es el rejunte de las culturas, economías y sociedades del mundo. Por eso, cuando escuchamos que vivimos en un “mundo globalizado”, es una cereza ya que lo que sucede en otros continentes afectará de forma directa o indirecta a países vecinos o alejados. Ante la crisis climática y las consecuencias de la misma, hay actividades o acciones que se han catalogado como “necesidades globales”.
Las necesidades globales tienen una impronta global y que sucede en todas partes del mundo. Los ejemplos más comunes suelen ser la pobreza, el hambre, la seguridad, educación, salud, etc. Necesidades que justamente todos los países mantienen y se resuelven a nivel local y luego de forma internacional. Y entre todos estos focos, la agricultura sostenible ha dado un paso importante.
La sostenibilidad abarca el corto y el largo plazo. Su definición básica nos habla de acciones que tengan un impacto en el presente sin dañar el futuro, o generaciones futuras. Y la agricultura, conocida como la producción de cultivos en el suelo, se ha tornado sostenible ya que busca una práctica más económica, social y ambiental.
La agricultura sostenible habla de una protección más rigurosa de los recursos naturales, un adecuado manejo del suelo y mantener su calidad, la implementación de la biotecnología y recursos provenientes de materia orgánica, una alimentación más segura y nutritiva, el cuidado de la biodiversidad y demás. Todos conceptos que engloban una necesidad global, como es la de cuidar el medioambiente y sus recursos.
A continuación, en este artículo, veremos la agricultura sostenible y sus objetivos, además de ser una necesidad global ante la importancia del rubro agropecuario en el mundo.
La agricultura sostenible y sus objetivos
La agricultura combina varias actividades a la vez y tiene en cuenta muchas cosas de la naturaleza. Durante la producción de cultivos, hay una elección estratégica del lugar, dependiendo del impacto de la luz solar, las condiciones climáticas, y sobre todo, si el suelo es lo suficientemente fértil para abastecer con distintos nutrientes.
Todos estos puntos tienen un enfoque sostenible, y la tendencia de la agricultura ha marcado un cambio de paradigma con respecto a la protección del medioambiente. En el presente, la mayoría de países han implementado recursos tecnológicos y acciones con un foco más conservador y preservador.
Una de las cosas más importantes de la agricultura sostenible es la seguridad alimentaria. Varios estudios han arrojado que en un par de años, los países necesitarán de una producción más acelerada y eficiente, por lo que el mantenimiento de la seguridad alimentaria es vital, sobre todo con los cultivos orgánicos. Otro de los objetivos es el cuidado del suelo y de los recursos naturales, sobre todo con el agua.
Este círculo siempre recae en la protección de la biodiversidad. Si se cumple todo lo anterior, quiere decir que hubo actividades previas para el desarrollo de la biodiversidad. A medida que pasan los años, el sector agropecuario cobra mayor relevancia y se ha transformado en una necesidad global.
Una necesidad global ante la importancia del rubro agropecuario en el mundo
La agronomía es una ciencia que estudia las prácticas agrícolas. Estas desarrollan la producción de cultivos en la Tierra, y desde allí, una inmensa ola de acciones sostenibles para asegurar la calidad de la sociedad, del medioambiente, y mantener la rentabilidad de la actividad. La agricultura no solo es importante por los cultivos, sino porque aporta en las economías locales de todos los países y es un apartado que genera mucho valor económico.
En el presente, se habla mucho de la huella ambiental como el impacto que pueden tener las industrias o empresas, de forma positiva o negativa. La agricultura conlleva un impacto ambiental positivo, con un enfoque más conservador y que abarca varios conceptos.
En conclusión, la agricultura sostenible se ha transformado en una necesidad global ante los buenos síntomas que aporta al medioambiente. Si se respetan los factores climáticos y los recursos hídricos, sumado a que se desarrollan cultivos orgánicos, la producción será buena y eficaz. Esto permitirá mayor rentabilidad en la economía, y una alimentación asegurada en la población mundial. En definitiva, todos salen ganando. ¿El mayor desafío? Que la cadena lineal no se desequilibre y se puedan cumplir todas las partes.