El papel de las empresas sustentables en la transformación agrícola

La agricultura enfrenta el desafío de incrementar su productividad para estar ante la creciente demanda de alimentos a nivel global, al tiempo que debe ser más eficiente en el uso de los recursos naturales, adaptarse a los nuevos patrones climáticos y hacer una contribución positiva al medio ambiente y la sociedad. 

Ante este contexto, emerge la necesidad de llevar a cabo una actividad agrícola, que conjugue la protección del medio ambiente, la equidad social y la viabilidad económica, en suma, una agricultura sustentable.

Es necesario implementar diversas iniciativas para promover sistemas agrícolas más sustentables, tales como: 

  • Uso de energías renovables no convencionales

En este aspecto, Chile se encuentra en una etapa de alto crecimiento productivo, lo que implica la creciente necesidad de disponer de energía, que en general es escasa o cara, convirtiéndose en un factor crítico para los productores nacionales. 

Es por este motivo que las energías renovables no convencionales (ERNC) surgen como una alternativa limpia, inagotable y amigable con el medio ambiente, que puede complementar los actuales sistemas de generación de energía. Las ERNC entran al sector para apoyar la agricultura. En esta línea, Chile posee grandes fuentes de recursos energéticos como viento, altos niveles de radiación solar y grandes caudales de agua. Junto con esto, también se hacen relevantes los desechos agroindustriales, de los cuales se puede generar biogás, tanto para energía térmica como eléctrica.

Por la gran importancia que tiene el tema energético en los costos de producción, el Ministerio de Agricultura de Chile acompaña el establecimiento y uso de las ERNC donde sea posible, para ayudar a mejorar la eficiencia productiva de la agricultura y hacer de éste un sector cada día más competitivo.

  • Patrimonio agroalimentario y cultural

El sector agropecuario y forestal tiene el reto de producir alimentos que respondan a la creciente demanda de los consumidores por productos locales, de alta diversidad, producidos sustentablemente, esto es, que considere la protección del medio ambiente, la equidad social y la viabilidad económica, en un contexto de nuevos patrones ambientales tales como escasez hídrica, nuevas plagas y enfermedades, nuevos patrones climáticos, pérdida de hábitats y biodiversidad, entre otros.

  • Pérdida y desperdicio de alimentos

Según información de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y Alimentación (FAO), un tercio de los alimentos producidos para el consumo humano se pierde o desperdicia en el mundo, lo que representa unos 1.300 millones de toneladas de alimentos al año.

La Pérdida de Alimentos es definida como la merma de alimentos en cualquier parte de la cadena de suministro, ya sea en la etapa de producción, poscosecha, almacenamiento o procesamiento de alimentos, es decir, antes de llegar a su fase de producto final o a la venta minorista.

Por otro lado, el desperdicio de alimentos dice relación con la disminución de alimentos, aptos para el consumo humano, que ocurre al final de la cadena alimentaria (ventas y consumo final), es decir, cuando los alimentos se pierden por malas decisiones de los comerciantes y consumidores.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) junto con la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias (Odepa), el Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA), la Agencia Chilena para la Calidad e Inocuidad Alimentaria (Achipia), la corporación Red de Alimentos, la Universidad de Santiago de Chile y la organización Cadenas de Valor Sustentables, conformaron el Comité Nacional para la Prevención y Reducción de Pérdidas y Desperdicios de Alimentos.

Dentro de los objetivos del Comité, se encuentra el de facilitar y coordinar estrategias con los actores públicos y privados con el objetivo de prevenir y reducir las pérdidas y desperdicios de alimentos (PDA); brindar un marco eficaz para la elaboración de leyes, políticas públicas y acciones en relación a las PDA; garantizar la investigación y la docencia; y realizar campañas de difusión para concientizar a los consumidores y sensibilizar a la población.

En resumen, la agricultura enfrenta el desafío de aumentar su productividad para poder cubrir la demanda de alimentos a nivel mundial. También debe ser más eficiente en el uso de los recursos naturales, adaptarse a los nuevos patrones climáticos y hacer una contribución positiva al medio ambiente y la sociedad. Es por esto que es necesario contar con una agricultura sustentable que logre un equilibrio entre el cuidado del medio ambiente, la igualdad social y la rentabilidad económica. 

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