El cambio climático debe ser la principal amenaza del mundo y por ende, de la agronomía, una ciencia que estudia la producción de cultivos y su desarrollo en el suelo. Justamente, los efectos del cambio climático varían y son bastantes, desde las olas de calor, las sequías o la degradación del suelo. Todas estas consecuencias tienen un impacto negativo en la cotidianeidad de la agricultura.
Una de las patas esenciales para los cultivos es la calidad del suelo. Sin suelo, no habría siembra y por ende una cultivación de especies. Sin embargo, los efectos del cambio climático siguen acechando en el planeta tierra y es una de las máximas preocupaciones que se maneja en el ambiente agropecuario. Los fenómenos naturales no se pueden propagar o manejar en el instante pero si pueden apaciguarse o disminuirse. ¿Cómo? A través de una agricultura sostenible, o en este caso, con los cultivos orgánicos.
La palabra “orgánico” quiere decir que no fue alterado químicamente y su origen es del animal o vegetal. Para dejar en claro, lo orgánico y natural no es lo mismo, ya que lo natural recae en que no fue modificado ni artificialmente ni en su sabor. Dos conceptos muy parecidos pero distintos, y justamente, los cultivos orgánicos son aquellos que se cultivan con desechos de materia orgánica o microorganismos, y no son trastocados por componentes químicos.
Los cultivos orgánicos han llegado para quedarse y son una parte fundamental de la agricultura actual. Muchos agricultores y especialistas del rubro agropecuario han recomendado esta práctica ya que no contiene compuestos químicos, y los nutrientes suelen ser más benéficos en la seguridad alimentaria.
Por ende, una de las soluciones para frenar el cambio climático son los cultivos orgánicos, aunque estos dependen de una producción eficaz, con monitoreos constantes y no librados al azar. A continuación, en este artículo, veremos cómo los cultivos orgánicos le hacen frente a la crisis climática.
¿Cómo los cultivos orgánicos le hacen frente a la crisis climática?
No hay un manual escrito sobre cómo frenar la crisis climática pero si hay acciones con certezas que reducen la contaminación global y por ende, modifican la vida del planeta tierra. Otro punto a destacar es que la agricultura mantiene una elevada injerencia en el ámbito climático, y todas sus actividades tendrán impacto en la huella ambiental, siempre con el objetivo de que sea positivo.
Sin embargo, hay largas listas que demuestran la efectividad de los cultivos orgánicos en el suelo. Al ser una pieza fundamental, la materia orgánica de por sí facilita la conservación del suelo, ya que no tienen interacción con químicos y habilita la porosidad del mismo, que significa un mayor espacio. A su vez, hay un ahorro en los recursos hídricos ya que la porosidad genera una retención del agua y que pueda drenar por el mismo. La conclusión es que se evita la erosión del suelo.
Toda esta cadena también tiene una conexión entre la materia orgánica y el suelo. Los desechos orgánicos promueven que los microorganismos interactúen en el suelo, y así, una libertad de materia orgánica y nutrientes en la superficie. Las plantas se enriquecen, los cultivos mantienen el nivel de producción y el suelo se torna más fértil, con más nutrientes para abastecer a las especies.
Otro punto que se refleja en la cultivación orgánica es el sistema radicular, conocido como el conjunto de raíces de una planta. Con la materia orgánica, el sistema radicular sale beneficiado ya que puede absorber de manera eficiente los nutrientes y el agua de la superficie.
En cuanto a los cultivos orgánicos, hay una serie de ellos que suelen ser los más comunes y son las frutas, verduras, legumbres, cereales, etc. Tomate, caña de azúcar, lechuga, etc, ¿Cómo se cuidan estos? Sin fertilizantes o plaguicidas a disposición (tienen químicos), son reemplazados por bioinsumos o con las fuentes naturales. También existe una serie de cuidados en la agricultura para fomentar la producción.
La rotación de cultivos es la más común. ¿Por qué? Cuando hay modificaciones de lugar de los cultivos, se busca la reducción de plagas o bacterias que pueden aparecer. Un viejo recurso es la trampa para insectos, y así, evitar la aparición de enfermedades.
En líneas generales, los cultivos orgánicos son más que certeros para combatir el cambio climático. Como hemos visto, deben ser tratados rigurosamente y mantener recursos naturales, libres de químicos para ser conservados. El desafío en el medioambiente es lograr una huella ambiental positiva y apuntar a una sostenibilidad en las prácticas agrícolas, como en este caso, los cultivos orgánicos y toda su variedad de alternativas.