Ecuador es reconocido por su extraordinaria biodiversidad y en este contexto, la agricultura ha desempeñado un papel destacado como ventaja competitiva.
La fortaleza de Ecuador en torno a la producción agrícola, enfrenta amenazas derivadas de procesos industriales, contaminación ambiental, costos elevados para el mantenimiento de tierras, explotación laboral en fincas y haciendas, así como barreras de acceso a la educación y la salud. Ante este escenario, una de las alternativas que sugieren los especialistas es promover la producción orgánica.
Las presiones existentes junto con la presión del consumidor por precios más bajos, han motivado a numerosos agricultores a abandonar sus tierras en busca de oportunidades más prometedoras.
De esta forma, a nivel global, la búsqueda de un estilo de vida más saludable se ha convertido en una prioridad y la elección de consumir productos orgánicos emerge como una alternativa crucial.
En esta línea, expertos sugieren que el comercio justo puede ser una opción viable para la internacionalización de pequeños productores. La producción orgánica, al prescindir del uso de pesticidas, no solo genera productos agrícolas de alta calidad y mayor valor nutricional, sino que también contribuye a la preservación del medio ambiente.
Según datos de la Federación Internacional de Movimientos de Agricultura Orgánica, en el 2022, las tierras agrícolas orgánicas a nivel mundial alcanzaron aproximadamente 80 millón de hectáreas, mostrando un crecimiento constante desde 2011.
En la distribución regional, Oceanía lidera con alrededor del 50%, seguida por Europa con un 20%, y América Latina, incluyendo a Ecuador, con aproximadamente el 10%.
América Latina destaca como una región relevante en la producción de productos orgánicos a nivel global.En el ámbito global contemporáneo, el desarrollo sostenible y la competitividad en la agricultura han cobrado gran relevancia, especialmente en naciones como Ecuador, donde los pequeños agricultores desempeñan un papel vital en la producción y exportación de productos agrícolas.
La certificación orgánica en América Latina
La certificación orgánica ha surgido como un elemento destacado, garantizando prácticas agrícolas sostenibles y ofreciendo una ventaja estratégica para acceder a los mercados internacionales.
Según especialistas, esta certificación no solo asegura la calidad de los productos, sino que también se desarrolla como un diferenciador crucial en un mercado global cada vez más enfocado en la sostenibilidad.
La competitividad de los pequeños agricultores ecuatorianos se ve directamente afectada por su capacidad para cumplir con estándares internacionales, y la certificación orgánica se presenta como un medio efectivo para alcanzar estos requisitos.
El impacto de la certificación orgánica en las exportaciones
Según el Servicio de acreditación ecuatoriano, la certificación orgánica puede potenciar la competitividad de los productos agrícolas en los mercados internacionales al satisfacer la creciente demanda de productos respetuosos con el medio ambiente.
De acuerdo a esto, investigaciones han examinado el impacto económico y ambiental de la certificación orgánica en la exportación. Sus hallazgos sugieren que la certificación orgánica puede generar mayores ingresos para los productores y contribuir a la preservación de los recursos naturales en las zonas de producción.
Por otro lado, la certificación orgánica puede tener un efecto positivo en la apertura de nuevos mercados y en el fortalecimiento de la confianza de los consumidores de acuerdo a la calidad y sostenibilidad de los productos de exportación.
Los aspectos centrales de la producción orgánica certificada
La producción orgánica certificada se construye teniendo como base necesaria para alcanzar la seguridad alimentaria y promover prácticas agrícolas sostenibles en Ecuador.
La búsqueda permanente de alternativas saludables y sostenibles en la producción de alimentos, posiciona a la certificación orgánica como un componente esencial para el desarrollo productivo del país.
En esta línea, es fundamental impulsar y respaldar proyectos que fortalezcan la producción orgánica, al tiempo que se realicen investigaciones pertinentes que brinden información valiosa sobre innovación agrícola y el acceso a mercados internacionales.
La certificación orgánica y el comercio justo se presentan como herramientas diferenciadoras que ofrecen una ventaja competitiva significativa, tanto en la mitigación de amenazas competitivas como en el ingreso a nuevos mercados.
La disposición de los consumidores a pagar un precio adicional por productos que salvaguardan su salud y bienestar refuerza la importancia de estas certificaciones.
En resumen, se puede decir que al empoderar a los pequeños agricultores y garantizar la calidad y seguridad de los alimentos, la certificación orgánica nutre la soberanía alimentaria de Ecuador y de cualquier región y fomenta un sistema alimentario más justo y sostenible a nivel nacional e internacional.