La agricultura y la tecnología son dos ramas cada vez más conectadas. La producción de cultivos, generalmente controlada por agricultores, ha dado un salto de calidad en los últimos años ante la implementación de recursos tecnológicos que optimizan y aumentan la producción.La ciencia, la biología y la tecnología, las tres industrias juntas y marcan las tendencias del sector agropecuario de cara al 2030.
Actualmente, hablar hacia el largo plazo no es algo raro e incluso, es necesario para determinar las pautas a seguir. Hacer pronósticos o estimaciones es importante para medir y ver cómo está posicionada cada industria, en este caso la agricultura. Con el foco en el largo plazo y en ejecutar medidas que tengan un impacto positivo en el presente y futuro, la tecnología va de la mano y lidera el proceso.
Sea en la agricultura o no, la tecnología y el futuro mantienen un camino inseparable, sobre todo con la irrupción de la inteligencia artificial (IA) en los últimos años, siendo un sistema que proviene del software y que tiene la capacidad de hacer actividades con pensamiento humano. Un campo muy extenso, que parece no tener límites y que tiene más presencia.
Sin embargo, la inteligencia artificial es solo un apartado de las tendencias tecnológicas en la agricultura. Con el objetivo de facilitar la producción y aumentar el ritmo, elementos como los drones, la robótica, sensores, GPS, maquinaria, software, son algunas de las tendencias que veremos con frecuencia en los siguientes años.
Debido a los efectos climáticos que golpean de lleno en los ecosistemas y cultivos, es necesario entender que la tecnología también viene a dar un salto de calidad desde ese lado, con soluciones para mitigar la crisis climática y no desviar la producción.
A continuación, en este artículo, veremos la agricultura del futuro y sus tendencias tecnológicas de cara al 2030.
La agricultura del futuro y sus tendencias tecnológicas de cara al 2030
Drones, sensores y GPS: En primera línea, estos recursos tecnológicos ya son una realidad en el campo agrónomo pero seguramente evolucionarán de cara al 2030. Los drones han incurrido en la agricultura para obtener una visión más detallada desde los aires, con un escaneo y mapeo más profundo. Los sensores se utilizan para monitorear y controlar los cultivos, y en última instancia, los GPS que se vinculan con la agricultura de precisión para determinar los puntos de maquinarias o recursos. En este apartado también aparece la realidad aumentada como otra alternativa, además de los análisis de las imágenes satelitales que pueden proveer los drones.
Inteligencia artificial: la IA no tiene un función en específica sino que abarca y trata sobre todos los temas ante la capacidad del sistema de interponerse en todas las situaciones. La IA es quien analiza las imágenes satelitales y la información de los drones, es quién supervisa el estado de los cultivos y sobre todo, crea nuevos datos y archivos de la producción.
Robótica: los robots no vienen a reemplazar sino que que vienen a cooperar. Varios robots ya fueron implementados en algunos países para trabajar con las maquinarias, en actividades manuales, repetitivas y monótonas. Otros robots más avanzados cuentan con funciones tecnológicas como escaneos, mapeos y visiones artificiales que permiten una ola de datos e información nueva.
Software agrícola: este sistema de computación está preparado para guiar a ciertos agricultores en la gestión de los cultivos. El software está capacitado para gestionar las áreas de trabajo y provee una mirada distinta.
Cultivos de nutrientes animales: la producción de cultivos con nutrientes de origen animal o vegetal se expandirá de cara al futuro. Con el avance de la ciencia y la biología en conjunto, sumado a las nuevas investigaciones que se realizan diariamente, se producirán nuevas fuentes de origen animal o vegetal. En este caso, la acuaponía se trata de los desechos de los peces que son utilizados en los nutrientes de las plantas. Aquí entra en juego la materia orgánica con un ejemplo cercano como los biorreactores. En el último tiempo se fabricaron biorreactores que se componen de algas, que se combina con el agua y genera oxígeno.
En líneas generales, todos estos campos se relacionan con distintos recursos o sistemas que han llegado para quedarse. La inteligencia artificial es una certeza en la agricultura pero también, toda una incógnita con respecto a sus avances y lo que podría llegar a hacer. Los drones, sensores y demás son nuevas visiones que aportan otros datos, donde la realidad aumentada es un hecho y los GPS también. Otra incertidumbre será el avance de los cultivos orgánicos y sus composiciones, con desechos de origen animal o vegetal que seguramente serán nuevos.